Hace poco nos dejaban una pregunta en el perfil de avistu que nos han formulado muchas veces en persona: ¿de dónde sacáis el dinero y el tiempo para poder hacer viajes tan largos?. La cuestión del dinero la respondí con la explicación sobre los sueldos más altos -para los mismos trabajos y en comparación con España- que se suelen cobrar en Irlanda, para nuestro caso particular. La del tiempo: ahí estamos todos parejos.
Cuando uno, en su mente, alcanza la encrucijada en la que se plantea seguir su sueño, coger la mochila e irse a ver mundo y conocer gente, vivir la aventura y, quizás – sólo quizás- convertirse en una persona diferente a la que salió de su ciudad meses atrás, debe sopesar lo que quiere arriesgar de su vida actual. El ser humano tiende a instalarse en su propia comodidad y siempre resulta difícil dejar una situación buena para tirarse de cabeza a lo desconocido, por muy ilusionante que pueda ser. En mi caso particular, dejé atrás novia, trabajo -eso sí, que no me gustaba y hacía de manera pasajera para ir tirando en Irlanda y ahorrar para el viaje-, familia y amigos. Pero tenía una razón muy poderosa. Y éso es lo importante. Debes mirar dentro de tí y encontrar un deseo irrefrenable, algo que después tendrás que traducir en palabras para las personas que te lo pregunten, que serán muchas y, de las cuales, unas te importarán más que otras.
La sociedad irlandesa es joven y, laboralmente, muy dinámica. Aquí resulta de lo más normal que la gente se tome el llamado career break, coja la mochila y se vaya a ver mundo por un año o más. A su vuelta, lejos de suponer un hándicap para conseguir un nuevo trabajo, se verá como una ventaja. El entrevistador de turno considerará que esta experiencia te convierte en una persona con una mente más abierta, que sabe arreglárselas por sí sólo viajando por el mundo, que tiene inquietudes y sabe interrelacionarse con la gente…entre otras muchas virtudes. Todo ésto apoyado, claro está, por un mercado laboral bastante más saneado que el español. En España la gente no lo ve tan positivo y además, no es tan fácil saltar de un trabajo a otro como lo es aquí. Por lo tanto, y hasta que eso cambie, debes tener una buena razón para dejar tu trabajo.
Si tu aventura está ideada para durar unos cuantos meses y quieres sentir la seguridad de tener un colchón laboral a tu vuelta, te aconsejo que nunca quemes puentes antes de tu partida. Si has estado en tu empresa por un tiempo y te tienen bien considerado, quizás consigas que te esperen y cubran tu puesto de manera temporal hasta tu vuelta. También te aconsejo mirarte el convenio para el trabajador que tiene tu empresa. Las Cajas de Ahorros, por ejemplo, deben conceder hasta 5 años de excedencia trás trabajar 1 como fijo. Con esas condiciones me dejé yo la CAM y me vine a Irlanda hace ya casi 6 años. Sí, ya la he perdido igual, pero no importa. En los bancos creo que la cosa estaba en 2 años en lugar de 5.
Es difícil a veces llegar a tu jefe y decirle: «me voy de viaje por 6 meses o 1 año», a lo que siempre puedes añadir, para quitar hierro al asunto: «¿quiere que le traiga alguna cosita de Mongolia?». No suele colar, pero las risas cuando lo cuentes después no te las quita nadie.
Mucha gente se preocupa muchísimo por el tema de dejar el trabajo, pero para mí fue y es mucho más difícil dejar a la gente que quería. Mi novia, familia y amigos quedaban atrás mientras yo iba hacia lo desconocido. Sin embargo, a mi vuelta, allí estaban todos.
En cuestión de menos de 5 meses, si no ocurre nada, me cargaré de nuevo la mochila a la espalda, cerraré la puerta del banco donde trabajo, la de mi casa, la del taxi que me lleve al aeropuerto, pasaré la de embarque y pondré rumbo a una nueva aventura de 6 meses en Centro y Suramérica. Atrás quedará un trabajo que quizás me espere pero más bien no y una casa que pasará a otras manos. Lo que realmente me importa – las personas amadas- sin embargo, estará esperándome.
Seguridad vs Sueño, Comodidad vs Desconocido, Empleo vs Paro a la vuelta…para poner «doses» en esta quiniela tienes que mirar dentro de tí y preguntarte: ¿Deseo con todas mis fuerzas vivir esta aventura en mi vida?. El después siempre sale bien si uno se lo trabaja. Así que, ¡coge la mochila y fuera de mi vista!