Avistu en Bangladesh

Allá por 1997, cuando empecé en esto de Internet, improvisé el nick que me ha acompañado desde entonces, avistu. José Ramón (sí, ese es mi verdadero nombre) no se esconde bajo un apodo: es el mismo tipo vital, simpático, y sonriente (dicen) que nació hace “unos cuantos años” en Avilés (Asturias) y que en Septiembre de 2003 compró un billete de ida y vuelta a Dublín, donde iba a celebrar su cumpleaños (sin conocer a nadie allí) y que nunca se subió en el avión que volvía a Madrid. Desde entonces me he echado muchos kilómetros a la espalda, muchas risas en la barriga y algún que otro nudo en la garganta viajando por el mundo.

¿Dónde estás ahora mismo?
En la cocina, junto a la ventana de la esquina, que es donde mejor se recibe la señal (abierta) del vecino. Si queréis que sea algo menos especifico, pues a 100 metros de la Guinness, en Dublín.

¿Cuál es tu ciudad favorita?
No tengo una concreta, porque hay varias que, por mis vivencias allí o por su belleza, me han dejado buen recuerdo y las que volvería. Si he destacar alguna, pues Sydney y sus panorámicas del Opera House y el puente sobre la bahía, Hanoi y el caos de sus miles de ciclomotores, Ulaan Baatar y el aire de ex-república comunista que aún exudan sus edificios, Praga y su medieval majestuosidad, Luang Prabang y la tranquilidad de los templos junto al río…

¿Cuál es el lugar más chocante donde has estado?
Birmania (Myanmar) y Mongolia. Gentes y paisajes increíbles y absolutamente recomendables.

¿El lugar más extraño donde has dormido?
Muchos, afortunadamente para poder contarlo. En Laos, en un pueblo fronterizo, la primera noche de un viaje fluvial de tres días en dirección a Tailandia. Creo que pagué 2 USD por una habitación doble, sin cucarachas, pero construida de manera tan precaria que por los huecos entre las tablas de una de las paredes se distinguía perfectamente a la gente que pasaba por el pasillo. En otro continente, en Chile, encajonado en el asiento delantero de un coche…en una travesía nocturna en un barco habilitado como ferry que salía desde Puerto Montt, en la Región de los Lagos, y que me dejó boquiabierto con la espectacularidad del cielo austral (y el pisco contribuyó a que me mareara, por cierto).

¿El viaje más largo?
Si no nos referimos a las 46 horas en tren desde Chengdú hasta Lhasa, entonces desde el 19 de Enero de 2007 al 19 de Enero de 2008, un año entero recorriendo maravillado Asia y Oceanía.

¿El plato más exótico que has probado?
Ah, es que yo soy un exquisito y no me como cualquier cosa (que le pregunten a mi santa madre) así que no puedo contestar “caballitos de mar” o “escorpiones”. Pero la comida en Mongolia (básicamente carnero en todas sus variedades de preparación huesuda) y el “tsampa” tibetano pusieron a prueba mi capacidad de sonreír al anfitrión y no vomitar.

¿Tu guía de viajes favorita?
Imposible citar una sola porque cada una tiene un objetivo (o todas fallan cuando quieren ser “la única”). La Lonely Planet es favorita en el mundo anglosajón para mochileros de bajo/medio presupuesto por la cantidad de alojamientos y la información de transportes, las Rough Guide por la calidad de su información sobre los sitios a visitar, las DK Eyewitness Travel Guides son impresionantes por la calidad de sus diagramas y esquemas…Repartidas entre España e Irlanda, tengo dos DK de Londres y Estocolmo, una RG de Perú y otra de “First time around the World” y una mayoría de LP de China, Burma, Vietnam…

¿Aparte de los viajes que más te apasiona?
Escribir, cocinar para mis amigos, Internet, acariciar la espalda de mi novia…

¿En cuantas lenguas sabes decir gracias?
Soy fatal con la grafía, así que espero se me perdonen las meteduras de pata ortográficas, pero serían: Gracias (español) , gracies (bable), gràcies (catalán), merci (francés), thanks (inglés), danke (alemán), obrigado (portugués), arigato (japonés), xie xie (chino), kitos (finlandés), khow hkun kap (tailandés), bayarlaa (mongol), spasiba (ruso)…pero siempre sonriendo y asintiendo levemente con la cabeza.

Iberia Express

¿Tu medio de transporte favorito?
En viajes largos, el tren (generalmente cómodo y con ese punto justo de equilibrio entre la privacidad y el confraternizar con otros viajeros). En viajes cortos, los medios locales (en Asia le ponen una plataforma y asientos a cualquier cosa con ruedas).

¿Una locura que volverías a repetir?
Subir a las alturas y bajar a las profundidades…es decir, saltar en paracaídas, hacer submarinismo y explorar cuevas.

¿Qué más echas de menos en tus viajes?
Hablar el idioma local para poder, realmente, entender a la gente de esos países y aprender de ellos. Con la excepción de Sudamérica y los países anglosajones, eso no es tan fácil como parece.

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