Buceo, relax y estrellas de mar en Paraty

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Tras los tres días que pasamos en la maravillosa y paradisíaca Ilha Grande, pusimos rumbo al sur para visitar una de las perlas coloniales del Brasil: Paraty.

Ciudad fundada en el año 1533 y de tan sólo 31,000 habitantes, Paraty mantiene el encanto colonial de la que otrora fuera posesión portuguesa y es parada obligada para los amantes de este tipo de arquitectura. Como suele ocurrir en este tipo de poblaciones, la ciudad está claramente dividida en un centro muy turístico que mantiene sus casas azules y blancas y calles empedradas y la zona de viviendas normales que se extiende alrededor de la estación de bus o Rodoviaria y a la entrada del municipio.

Para llegar a Paraty desde Angra dos Reis nos llevó una hora y media y 7.10 R$. Podéis tomar el bus que sale de la Rodoviaria de Angra o de una parada cerca del embarcadero. También existen buses directos desde Río de Janeiro – si venís también del norte- o Ubatuba, si provenís del sur.

Encontramos un buen alojamiento justo al lado de la Rodoviaria – con el aguacero que estaba cayendo no podíamos ir mucho más lejos- por 25R$ por persona en habitaciones espaciosas y limpias con televisión y nevera.

Los 2 días que pasamos allí apenas dejó de llover y deslució bastante el tema, pero aún así aprovechamos las pocas horas de sol que tuvimos una mañana para realizar una excursión en bote por la bahía. Con casi todo el bote para nosotros, disfrutamos de un buen día parando en diferentes calas y zonas de buceo.

Lo mejor de la excursión fueron los calamares fritos y recién cocinados en la chalupa -sí, este tipo de excursiones suele tener servicio de cocina ya que pasas varias horas a bordo- y el buceo en el que cogimos varias estrellas de mar enormes que no se encontraban a gran profundidad.

El sol acabó por traicionarnos a mitad de tarde y comenzó a llover con lo cual acabamos todos el paseo cubriéndonos con las toallas y medio tiritando con el viento cortante al ponernos a surcar las olas. El tema acabó costándome una noche de fiebre en Ubatuba, pero mereció la pena la excursión. El paseo cuesta tan sólo unos 15 R$ por cabeza y, aunque no llega a la belleza del de Ilha Grande, os lo aconsejo encarecidamente.

La misma agencia, situada cerca del casco antiguo, en una plaza, ofrece jornadas de rafting en una zona alejada de la ciudad, hacia el interior por un precio de unos 100R$.

Como consejo, no os alojéis en la zona centro ni abuséis de sus cafés o restaurantes. Como suele ocurrir en estos casos, es la zona más cara con diferencia. Podéis alojaros en la parte nueva de la ciudad y pasear o tomar algo por los bares de la zona antigua sin ningún problema ya que tan sólo es un paseo de unos 5 minutos de una zona a la otra. El precio normal del servicio de internet ronda los 2-3 R$ la hora.

Sin duda, un bonito lugar donde parar un par de días durante tu visita a Brasil.

Bueno, feliz año a todos desde Buenos Aires donde intento ponerme al día con los artículos de este viaje que, aunque ya he consumido casi 2 meses, parece aún que acaba de empezar. ¡Y lo que todavía queda! Abrazos!

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