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Cordero asado en el restaurante La Abadia

Tenía una cosa muy clara en vi viaje por Castilla La Mancha: no podía irme de esa tierra sin comer un auténtico cordero asado. Con esa convicción llegué a la ciudad de Toledo tras contemplar los molinos de viento en Consuegra y pasearme por el parque natural de Cabañeros. Al llegar al hotel mandé un simple mensaje en Twitter pidiendo recomendaciones para comer cordero asado en Toledo y en pocos minutos tuve la respuesta: La Abadia.

El restaurante La Abadia se encuentra en el casco antiguo de la ciudad, concretamente en la plaza de San Nicolas, justo detrás de la céntrica plaza Zocodover.

El restaurante se levanta en un antiguo palacio del siglo XVI y la decoración ofrece toques modernos con la elegancia de la piedra labrada en sus paredes.

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Ensalada de queso: empezando suave

Al entrar en el establecimiento encontramos una amplia zona designada para tomar tapas o cañas. Fuimos un par de veces al local y esta zona siempre estaba llena con un ambiente distendido y se podían observar tapas de buena calidad.

En su interior existe una zona más tranquila y moderna reservada para los que cenan cubierto. Es alargada, estrecha y las mesas son algo pequeñas para los enormes platos que nos pueden caer encima.

Ya que veníamos dispuestos a pegarnos el atracón de cordero asado optamos por una ensalada con queso de cabra como entrante para compartir entre dos. Estaba deliciosa y un vino crianza de Castilla La Mancha nos preparó para el siguiente y descomunal plato que casi nos llena el apetito solamente al verlo: un cuarto de kilo de cordero asado.

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El maitre cortando el cordero asado en La Abadia

El maître hizo los honores y se puso a cortar el cordero en pequeños pedazos en nuestra mesa. Tuvimos una charla amena y distendida con él y por sus comentarios entendimos que, ¡o nos lo comíamos entero o se enfadaba! Así que no lo dudamos y empezamos a degullir aquella maravillosa carne tierna que se cortaba con docilidad. Una auténtica maravilla.

Nos comportamos debidamente y el maître se alegró al ver la bandeja de cordero casi vacía -sólo dejamos unas cuantas patatas y, es que, ¡verdaderamente íbamos a explotar con tanta comida!-. Para celebrarlo nos invitó a unos chupitos de orujo que nos ayudaron a bajar el atracón de carne que nos habíamos metido.

La cena nos salió por 60 euros para dos personas incluyendo vino, agua, ensalada, 1/4 cordero asado, cafés y chupitos.

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Devorando el delicioso cordero asado
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