
Por la mañana desayuné en el Samosir Guesthouse y me despedí de Danau Toba. En la misma orilla del lago que rodea el lugar esperé al ferry para cruzar el lago y llegar a Parapat. En teoría pasan cada hora (a cada media) pero esperé desde las 8 hasta las 9:30 cuando por fin llegó el ferry. Las cosas en Danau Toba transcurren muy tranquilamente.
El ferry va anclando en cada guesthouse para recoger pasajeros aunque en estas épocas del año hay muy pocos turistas por aquí.
En poco más de media hora llegamos a Parapat. Precisamente los martes hay mercado en el pueblo y estaba repleto de locales comprando mercancías.
Me subí a un minubus que por 35 rupias me llevó hasta Medan en la estación norte desde donde parten los buses en dirección a Bukit Lawang, mi siguiente destino. El trayecto desde Parapat a Medan duró algo más de cuatro horas. Especialmente cruzar la ciudad de Medan -con más de 3 millones de habitantes- se hace muy pesado.
No me costó demasiado tiempo subir a otro minibus que me llevó a Bukit Lawang. Regateé los 50 iniciales que me pidieron a 40,000 rupias y en algo más de dos horas llegamos al destino. El camino abandona la superpoblada zona de Medan y se adentra en frondosos bosques de palmeras. La jungla y la humedad van preludiando el destino final de Bukit Lawang.
Venía con un par de recomendaciones: dormir en Nora’s Rainforest y contratar a Sinard como guía para explorar el parque nacional de Gunung Leuser. En Bukit Lawang hay más de cien guías para una población turística que no sobrepasa los 20 a diario así que llegué con la información debida para ahorrarme charlas y dudas.
Curiosamente, en una de las charlas de cigarrito descansando del bus, le comenté mis planes a un compañero indonesio de viaje y al llegar a destino ya tenía al tal Sinard esperándome en la terminal de buses. Me subí a una moto y por 5,000 rupias me dejaron a las afueras de la ciudad en dirección a Nora’s Rainforest. El lugar se encuentra realmente inmerso en la jungla. La calle termina y existe un camino junto al río que llega a esta pequeña casa con habitaciones simples de mandera. La habitación me salió por tan sólo 30,000 rupias sin regatear.
En el lugar conocí a un grupo de italianos que habían realizado el trekking en la jungla de dos días con Sinard y me hablaron muy bien de él así que ya cerré todas las dudas y deposité la suerte en Sinard en los próximos días de trekking a la búsqueda de orangutanes, lagartos, seprientes y demás especies de la selva de Sumatra.