
Un crucero por los Fiordos del Norte es una de las formas más populares de descubrir los espectaculares paisajes de los Fiordos Noruegos. Capaces de sorprenderme casi a cada curva del camino, pero también de cada recta de la carretera cuando los visité desde Oslo el año pasado por primera vez, hace unas semanas me embarqué en un crucero de Pullmantur para conocerlos a bordo de un barco.
Pullmantur Cruceros ofrece circuitos por estos maravillosos paisajes naturales a bordo del crucero Monarch, y ese fue mi hotel y transporte flotante durante una semana (8 días / 7 noches) de julio en la que completé su circuito por los Fiordos del Norte.

Por cierto, no es algo que a mí me afecte (el haber trabajado durante años en Irlanda me permitió adquirir un nivel muy alto de inglés, mantenido a base de ver películas y series en V.O., entre otras cosas) pero muchos pasajeros de los que optan por un crucero con Pullmantur lo hacen por la tranquilidad que les da que les hablen en español,la lingua franca a bordo y en las excursiones.
Como viajar en crucero, con cualquier empresa y a cualquier destino, tiene unas peculiaridades que no todo el mundo conoce (especialmente los novatos en viajes en crucero, aunque de esos había menos a bordo que repetidores de crucero con Pullmantur) os cuento mi experiencia de crucero por los Fiordos del Norte a bordo del Monarch de Pullmantur.
Índice de contenidos
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1.- El recorrido
En función de las fechas existen pequeños cambios en la ruta y de los generalmente siete destinos, pueden variar dos o tres. Por ejemplo, se puede incorporar Trondheim o eliminarse Skjolden, etc. pero Rostock será puerto de embarque para unos o desembarque para otros según el momento.
Repasa bien los puertos del circuito, porque de ellos dependen las visitas que puedas hacer. Por ejemplo, Stavanger es el puerto más cercano a la famosa formación rocosa Preikestolen (el Púlpito) y sus 604 m de altura sobre el agua de los fiordos.
En mi caso, el puerto de embarque fue Rostock (Alemania) y el último en el que atracamos fue Bergen (Noruega), con Haugesund, Stavanger, Skjolden, Alesund y Molde (todos ellos en Noruega) como destinos intermedios en nuestra ruta por los Fiordos del Norte.

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2.- La llegada al barco
Existen vuelos desde distintas ciudades españolas, generalmente Madrid o Barcelona, que son operados por distintas aerolíneas en vuelos charter para Pullmantur o por el propio Pullmantur.
Los vuelos llegan a destino escalonadamente, para dar más opciones de horarios a los pasajeros y facilitar el proceso de recepción y primer embarque.
Al aeropuerto has de llegar con una etiqueta de equipaje para el barco ya impresa (parte de la documentación que te entrega la agencia o te llega por email), y allí se factura el equipaje con una etiqueta adicional, la habitual para cualquier vuelo (en ese momento me entregaron también la que necesitaría para el vuelo de regreso). La primera es necesaria porque una vez que factures el equipaje no lo recoges en el aeropuerto de destino, sino que lo encontrarás a bordo, en la puerta de la cabina, cuando llegues o unas horas después.
Es importante, porque la logística que implica un transporte aeropuerto-aeropuerto-puerto-barco-cabina está expuesta a retrasos, que en tu equipaje de mano lleves todo lo que vas a necesitar para la primera noche. Más vale prevenir que tener que comprar a bordo pasta de dientes, cepillo y una muda.
En el aeropuerto de destino, con personal hispanohablante, los autobuses os llevarán al puerto donde, antes de embarcar, se os entrega documentación, pulseras y – muy importante – la tarjeta/llave de vuestro camarote. Preparaos para controles de seguridad similares a los de un aeropuerto, aunque generalmente las colas se mueven con bastante agilidad.

Para vuestra salida del barco el último día, aunque nadie quiere pensar en eso ahora, el día anterior en vuestro camarote os dejarán en un sobre las etiquetas que necesitaréis poner en la maleta (y si tenéis las del vuelo, ponedlas también). Además, si las rompéis accidentalmente hay más a vuestra disposición, separadas por colores y vuelos, en la zona de recepción.
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La maleta que se factura ha de dejarse antes de una hora límite, suele ser la 1 am aunque siempre os lo indicarán con antelación, en la puerta del camarote, con todas sus etiquetas. Recordad que, como a la ida, ya no volveréis a verla hasta que lleguéis al destino, aunque en este caso no os la llevan a casa y toca recogerla en su correspondiente cinta de equipaje.
Una curiosidad sobre este viaje es que nosotros inauguramos extraoficialmente las nuevas instalaciones del Aeropuerto de Bergen (que, por cierto, son fantásticas para el tamaño de la ciudad y región a la que sirve) y tuvimos megafonía, instrucciones por escrito y personal de ayuda que hablaba español.

3.- La vida a bordo
Un crucero es un hotel de 1.200 habitaciones, un resort con piscinas y jacuzzi y un centro comercial sobre las olas. Es importante familiarizarse con dónde está cada cosa y cómo llegar a ella (de bares a discoteca pasando por piscina y sin olvidar vuestro propio camarote).
En el lobby de cada planta, frente a los ascensores hay unos planos detallados con el “usted está aquí” y dónde se encuentran las cabinas, servicios e instalaciones del barco. También, distribuidos por las cubiertas, hay planos murales con la misma información.
El Monarch ya no destaca por unas dimensiones de récord, aunque sea capaz de albergar cómodamente a 2.700 pasajeros, y eso es muy positivo para recorrerlo y los trayectos del día a día. Si además viajas en familia, tus hijos nunca estarán demasiado lejos de ti, ya sea en la piscina, en la sala de juegos, en el Gupppy Club (para niños de 3 a 11 años) o en el Teen´s Club (para adolescentes de 12 a 17 años).
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Un verdadero oasis dentro del barco es “The Waves Yacht Club”. Aunque Pullmantur Cruceros ofrece de entrada a todos sus pasajeros el “Todo Incluido” en comidas, bebidas y acceso a la mayoría de las instalaciones, el concepto “The Waves” va un poco más allá.

“The Waves Yacht Club” ofrece, por un pequeño suplemento, una zona tranquila y reservada donde disfrutar del viaje, con comida caliente/fría y servicio de bebidas. Además, una zona reservada a proa del barco, con tumbonas acolchadas de gran tamaño, permite disfrutar del sol con más privacidad que en la piscina y sus alrededores.
Y hay WiFi gratis.
Como diariamente están programadas actividades en zonas distintas del crucero, vuestra guía indispensable se llama “Diario de a bordo” y os lo dejarán en vuestro camarote cada noche. En las cuatro caras de este A4 desplegable se muestra TODO (así, en mayúsculas) lo que ocurrirá en el barco al día siguiente: a qué hora sale y se pone el sol, pronóstico metereológico, hora estimada de atraque y salida de puerto, horarios de los servicios habituales (desde el SPA a las tiendas), horarios y ubicación de los restaurantes y puntos de comida etc.

Pero también la programación de entretenimiento a bordo, de mañana tarde y noche, desde seminarios y charlas hasta clases de baile, bingo, karaoke, el espectáculo nocturno en el Salón Broadway y los horarios de discoteca. ¡La única manera de mantenerse ocioso a bordo de un crucero es descartando actividades gratuitas!
El día suele comenzar desayunando en el buffet, para a continuación desplazarnos al punto de encuentro para las excursiones, donde nos darán la pegatina con nuestro número de grupo y saldremos del barco hacia el autobús en el que pasaremos la mañana, o la mañana y la tarde en función del tiempo que dure la excursión.
Los Fiordos Noruegos no son el Caribe ni el Mediterráneo pero al regreso al barco, suele haber tiempo para disfrutar la piscina y los jacuzzis o tomarse una copa (recordad: los mojitos son parte del “Todo Incluido” de Pullmantur Cruceros).
La cena se puede hacer o en el buffet o en el restaurante, donde hay dos turnos.
El primer turno de cena es a las 19:30 (estos pasajeros podrán disfrutar a las 22:00 del espectáculo en el Salón Broadway) y el segundo a las 21:45 (y el espectáculo lo podrán disfrutar a las 20:00). En el Diario de a bordo hay una descripción de cada espectáculo, que puede ser teatro, musical, monólogo, etc. pero tened en cuenta que cada día será distinto.

Si no queréis acostaros aún, la discoteca del barco (tajantemente para mayores de 18 años) abre a las 23:00, aunque hasta las 23:30 no suele llegar la gente y es a partir de medianoche cuando la pista de baile se llena.
La hora de cierre de la discoteca es las 03:30 pero unos cuantos irreductibles sólo “la cerramos” la primera noche, porque el día siguiente era de navegación y no era necesario madrugar para ninguna de las excursiones.

4.- La comida a bordo de un crucero
Tengo una mala noticia que daros.
No importa que haya una pista de jogging (o running, que es lo que se lleva ahora) o un gimnasio gratuito a bordo: es casi imposible volver de un crucero “Todo Incluido” sin traerse algún kilo de más y no precisamente en la maleta.
Esa oculta conspiración de alguna mafia que colabora, a comisión, claro, con los endocrinos y los gimnasios arranca con el buffet del desayuno. Allí hay platos calientes para los fans, me temo que me incluyo, del bacon y las salchichas, así como de la bollería. ¿Zona de frutas y cereales? Si, claro, pero los olores de las otras áreas…
Además, Telepizza ofrece pizza a bordo como si estuvieras en España en un rincón de la cubierta 12. Y, por cierto, una de las cosas que muchos viajeros valoran a la hora de embarcarse en un crucero con Pullmantur es que además del idioma, los menús, la comida, está adaptada al gusto español.
Eso no quiere decir que sólo haya tortilla de patatas, que la hay, sino que no encontrarás – salvo que los busques – contrastes chocantes para tu paladar.

Y tu paladar puede disfrutar mucho más de lo que imaginas cuando los platos que se sirven en la cena los ha diseñado Paco Roncero. Todo un cocinero con dos estrellas Michelin y jurado en programas de televisión como Top Chef España es el responsable de la carta que cada noche se te presentará a bordo.
Pero antes de que se te sirva el plato, el Chef Ejecutivo, Ulrich Mertsch, a cuyo cargo hay 145 personas en las cocinas, se reúne cada tarde con el resto de chefs para comprobar lo que se sirve. En esta degustación, se presentan todas las opciones de la carta y cada chef ha de explicar el plato, para comprobar que se ajusta a las instrucciones del equipo de Paco Roncero.
Sólo más tarde, durante la cena, se servirán platos como “Ajoarriero con huevas de trucha”, “Bacalao confitado con purrusalda y aceite de nuez” o “Lomo de atún con salteado de endivias y tomates”.
Ahora olvidad la “mala” noticia que os daba al principio de este apartado y pensad una cosa…¿no estáis de vacaciones? Pues a disfrutar las vacaciones, incluyendo la gastronomía.

5.- Las excursiones del crucero
Un crucero ofrece al viajero el equivalente a un menú degustación de tapas, donde se puede apreciar cómo es la oferta y calidad del restaurante sin la profundidad de comer a la carta.
Cambiad la gastronomía por el turismo y entenderéis a qué me refiero: cada puerto donde atraca el barco nos permite, durante unas horas, conocer un poco de esa ciudad y alrededores, tal vez inspirando una futura visita con más tiempo para explorarla.
Comprobad cuales son las escalas de vuestro crucero con antelación, para ver qué excursiones se ofrecen y decidir cual os interesa. Tened en cuenta que hay algunas muy demandadas y puede ser que si se espera a reservarlas a bordo es posible que no haya plazas.

A bordo del Monarch, en el lado opuesto a Recepción, existe una “Oficina de Excursiones” donde informarse y contratarlas, si habéis esperado al último momento o no estábais seguros de por cual decantaros.
La víspera de cada excursión, recibiréis en vuestra cabina (y con tanto dejaros información, además de hacer la cama y limpiar, es más que merecida la propina para el personal que os atiende) el vale con el nombre, hora y detalles de la excursión.
La mañana de la excursión, presentaos con ese vale en el punto de reunión, recibid la pegatina que indica el grupo al que pertenecéis, abandonad en grupo el barco (llevando a mano la tarjeta-llave de vuestro camarote, recordad que es el único documento que os identifica como pasajeros) y entregad en el autobús o cuando lo indiquen la parte correspondiente del vale.
A partir de ahí, como en cualquier excursión de un viaje en grupo, a cumplir con la agenda. Además de ropa y calzado adecuados, recomiendo encarecidamente una buena dosis de paciencia, pues no es lo mismo viajar solo que con 60 personas y hay retrasos, gente que se despista, quien llega tarde, etc.

Mi experiencia de una semana de crucero por los Fiordos del Norte con Pullmantur Cruceros es de mucho madrugar para salir con las excursiones, muchas fotografías de paisajes espectaculares y pueblos preciosos, muchos buenos ratos con otros pasajeros y muchos «merece la pena» cuando llegaba al destino. Por lo que hay de «mucho» cuando veo la báscula, mejor no preguntar.
Los Fiordos Noruegos ofrecen, también por barco, unos paisajes espectaculares y no es de extrañar que el pasajero llegue con mucha ilusión a realizar el circuito Fiordos del Norte con Pullmantur Cruceros. Si yo no hubiera viajado antes, por mi cuenta, por los fiordos, después de hacer ese crucero sin duda querría volver.