Me alojé en Pueblo Libre, un tranquilo barrio de Lima relativamente cerca del centro. El hostal se llama Le Roy y es muy recomendable para evitar la inseguridad del centro, especialmente por la noche. El barrio está separado por rejas del exterior y parece un microcosmos en el interior de la bulliciosa Lima. Una doble con baño sale por 35 soles y su precio y relativa distancia al centro merece la pena.
Como no llevaba la mochila encima ni tan siquiera subí a la habitación y nos dirigimos en coche a un pequeño bar con música electrónica de los 80 y 90 en la avenida Sucre en el mismo barrio de Pueblo Libre.
Me inicié en el Pisco (la bebida predilecta de los peruanos) y la cerveza cuzqueña que entra bien helada. Una buena charla con Juan Manuel y Oscar y la música me hicieron olvidar que venía de un vuelo de más de 20 horas y que apenas había dormido en el avión.
Seguimos tomando unas copas más y, sin darnos cuenta, a altas horas de la madrugada nos encontrábamos en una playa de Barranco tomando un buen ceviche mientras amanecía. ¡Menuda bienvenida!