
Un día largo. Uno de esos días de viaje que tocan hacer por obligación: ante mi me esperaban kilómetros y kilómetros y asientos de dudable confort. El objetivo era llegar desde Medan en la isla de Sumatra y dormir a los pies del volcán Kawah Ijen en Bondowoso en la isla de Java. Lo conseguí.
Partí del hostal Angel en Medan -el único donde he visto occidentales en toda la ciudad- con un tuk tuk que me salió por 15,000 hasta el aeropuerto. En el mismo hotel ofrecen servicios de taxi con la excusa que los tuk tuks no pueden entrar en el aeropuerto. Aunque eso es cierto, andando no tardé más de 5 minutos en llegar a la terminal de vuelos domésticos que de hecho es la más alejada de la carretera.
Pagué la tasa de vuelos domésticos en el aeropuerto (30,000 rupias) y subí al avión de AirAsia con destino Surabaya. El vuelo me había costado unos 40 euros y apenas lo había comprado unos días antes.
El vuelo duró 3 horas y fue rápido salir del aeropuerto ya con la mochila a cuestas.
Ignoré los taxistas, salí al exterior y me dirigí hacia los Damri -los autobuses locales de Java-. Pregunté y afortunadamente el bus realiza el trayecto aeropuerto – terminal de autobuses y centro. Pagué 15,000 rupias y rápidamente puede observar que Java parece mucho mejor desarrollada que su hermana Sumatra. Las carreteras parecen bien pavimentadas, tienen autobuses de verdad -aunque no sean gran cosa- y la terminal de autobuses de Surabaya parecía la estación de Atocha en comparación con la de Medan.
Una vez en la estación de autobuses de Surabaya pregunté por Bondowoso y me indicaron un bus. Pagué 200 rupias para entrar en la estación y me dirigí hacia el autobús. Por lo que entendí el bus se dirigía a Probolingo y ahí debía cambiar a otro autobús de todas maneras pagué el billete íntegro que salió por 26,000 rupias.
Iniciamos el trayecto y me sorprendió encontrarme con un peaje y una autopista en medio de Indonesia. La cosa pintaba bien.

Al rato la autopista desapareció y fuimos atravesando pueblos de la costa noreste de Java. Cada pocos minutos subía alguien al estilo India a vender comida o bebidas e incluso con la guitarra se ponían a cantar. Uno incluso subió con un aparato de música y nos deleitó con un tremendo karaoke con el micro en mano. Para esos casos vienen geniales las monedas que nos dan al cambio.
Llegamos al cabo de unas tres horas a Probolingo. Me indicaron que debía subirme a otro autobús que me dejaría en Bondowoso. No tuve que pagar ya que el precio incial desde Surabaya de 26,000 rupias ya incluía la llegada a Bondowoso y se trataba de la misma empresa.
Fue una pena realizar el trayecto de noche ya que empezamos a ascender y parecía que nos encontrábamos en un fantástico lugar con campos de arroz, selva y montañas y volcanes de fondo. Al día siguiente pude comprobar que no andaba equivocado.
Llegué sobre las 10 de la noche en Bondowoso. Una ciudad de 75,000 habitantes tranquila y limpia. Un ciclista me llevó hasta el hotel Palm -no se si hay más hoteles en el pueblo- donde dejé la mochila y empecé la búsqueda de guía para llegar al volcán Kawah Ijen al día siguiente.