
Comer en Santander y sus alrededores es una atracción turística por sí misma. Durante los cuatro días de viaje por Cantabria visitamos diferentes restaurantes donde probamos cocina tradicional, familiar, de mercado y de estilo más contemporáneo. Platos de pescado, embutidos, marisco, carnes y tapas pasaron de la mesa a nuestro estómago bien regados por el vino de la tierra y saboreando el buen trato de los cántabros.
A continuación os ofrezco el listado recomendado de restaurantes donde comimos en Santander y sus alrededores:
Índice de contenidos
Restaurante La Sixtina
Se encuentra cerca del centro de Santander en la calle del Sol número 47. Se trata de un restaurante que mezcla la cocina tradicional con los toques modernos de la nouvelle cuisine con una buena presentación y un contraste de los productos de siempre con interesantes combinaciones más modernas. El restaurante es íntimo y alberga pocas mesas.
La fusión de la cocina viene de la mano del estilo tradicional de May y de los avances vanguardísticos de su hijo Miguel Ángel que, el día en que visitamos el local, se encontraba de viaje a Copenhague aprendiendo de las técnicas del Noma, el mejor restaurante del mundo según la nueva lista del San Pellegrino World’s 50 Best Restaurants.
Disfrutamos de un menú degustación consistente en seis platos entre ellos unas croquetas de la casa deliciosas, langostino rebozado con salsa de aguacate, una mini hamburguesa con salsa tártara, merluza con cocochas y terminamos con un brownie de mouse de chocolate y helado mandarina.
Precio medio: unos 50 euros por persona.
Restaurante Tonino

Se encuentra en el barrio Monte La Torre número 8 y cercano al centro de Santander. Se trata de un restaurante enfocado en la cocina marinera y lo podréis también observar en su diseño y colores azules en su interior. Al entrar nos encontramos con una barra y una sala donde aparecen fotografías de populares comensales como Zapatero, Buenafuente y Revilla que aparentemente es un asiduo cliente del local. El restaurante está enfocado en pescado fresco y mariscos del cantábrico.
En el interior existe una espaciosa sala donde probamos un menú degustación de diferentes platos. Entre ellos, unas rabas -vendría a ser lo que en muchos sitios de España llamamos calamares a la romana pero a tiras-, pulpo a feira, merluza y otros platos. Las raciones a compartir fueron abundantes y la calidad excelente.
El buen servicio de los camareros nos contagiaron la sensación de tener todo el tiempo del mundo para degustar la comida sin la sensación de correr para dejar paso al siguiente turno de comensales.
Precio medio: unos 50 euros por persona.
Bodega del Riojano

Se encuentra en pleno centro de Santander en la calle Río de la Pila, 5. El establecimiento se levanta en una antigua bodega recién reformada y decorada con barricas de vino pintadas por autores contemporáneos. Tiene una primera sala con barra y zona para picotear rápido y una espaciosa sala en el interior con amplias mesas y cómodos bancos para cenar.
Como su nombre indica se especializan en comida riojana y, a razón de los comensales que encontramos, tiene mucho éxito en Santander.
Empezamos por degustar una tapa de jamón ibérico, seguimos con una ración de pulpo a la gallega, de tercero probamos un estupendo rape con salsa de marisco y terminamos con solomillo. De postre nos sirvieron un curioso helado de sobao. Por supuesto, lo regamos todo con buen vino de La Rioja.
Precio medio: unos 40 euros por persona.
Restaurante Casa Nacho González

Se encuentra en la población de Ruente a unos 40 minutos en coche desde Santander en la carretera que va a los Picos de Europa. Se levanta a pocos kilómetros de la mágica cueva del Soplao así que viene a ser una parada estratégica para llenar el estómago tras la visita a la cueva.
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El establecimiento está bellamente levantado con piedra y madera al estilo clásico de las casas cántabras con motivos andaluces en su interior a base de fotografías de ilustres personajes del mundo del folclore.
En su menú ofrecen comida clásica y tradicional de la zona y os vais a atiborrar de los lindo. La especialidad de la casa son los cocidos de la tierra aunque nosotros nos decantamos por un menú concentrado en carnes.
Empezamos con embutidos y torreznos de jabugo -colesterol de calité en vena- un estupendo queso fresco llamado dividín que desconocía, un risotto de setas y ternera y una bandeja de chuleta de tudanca. Me gustó el detalle que trajeran la ternera muy poco hecha junto a una piedra para calentarla cada uno a su gusto. Lo regamos todo con unos buenos chupitos de orujo de liébana cuyas botellas dejaron sobre la mesa.
Precio medio: Los menús van entre los 15-25 euros mientras que la carta puede salir entre los 35 y los 50 euros.
Restaurante El Jardín
Se encuentra en el mismo Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo a unos 30 minutos en coche desde Santander. Nos encontrábamos alojados en el mismo balneario y aprovechamos para cenar en su restaurante. La decoración no ofrece toques especiales. Era nuestra primera cena en Cantabria y la comida vino a ser la antesala del disfrute gastronómico que íbamos a experimentar en los siguientes días. En el restaurante ofrecen la fusión de la cocina tradicional con los toques más innovadores.
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Comimos un menú degustación compuesto por un timbal de bacalao con pimientos asados y alcachofas, un mero asado con vieiras delicioso y finalmente medallón de solomillo al vino tinto. Unos buñuelos rellenos de crema de queso con salsa de naranja fueron el postre a una cena memorable.
Precio medio: unos 40 euros por persona.
Restaurante Boga Boga

Se encuentra en la localidad de San Vicente de la Barquera en la plaza José Antonio a menos de una hora en coche desde Santander. Se trata de un restaurante de ambiente familiar y centrado en los productos frescos que ofrece el cantábrico: pescado y marisco.
El interior está decorado con motivos marineros con fotografías de barcos y un servicio atento y rápido.
Disfrutamos de un auténtico festín compartiendo platos. Por la mesa desfilaron una sopa de pescado, anchoas de la tierra, rabas, nécoras, callos marineros y una bandeja de pescados compuesta por trozos de rape, rodaballo, lubina, lenguado y salmonete. Tanto mis sensaciones como mi estómago aseguran que este fue el mejor restaurante que disfruté en mi viaje a Cantabria.
Precio medio: Menú diario entre 15 y 25 euros. Precio de carta entre 35 y 50 euros.