
Cuando se diseñó el Espejo de Agua frente a la plaza de la Bolsa en Burdeos nadie podía imaginarse que, esta obra de arte cuya intención inicial era reflejar de forma artística los edificios de la plaza, se convertiría en la diversión favorita de los más pequeños de Burdeos.
Durante los últimos años Burdeos ha recibido un buen lavado de cara. Hace unas décadas, la ciudad estaba de espaldas al río Garona y en sus orillas se levantaban edificios abandonados, almacenes y coches aparcados.
Hace 10 años arrancaron unas obras faraónicas que han devuelto a Burdeos su glorioso pasado de siglos anteriores. Los tonos dorados decoran las fachadas que antes se ahogaban bajo la oscura polución y el Garona circula pletórico, con anchos paseos a su orilla, instalaciones deportivas para los jóvenes, tranvías que unen las dos partes de la ciudad y reducen el tráfico y una sorpresa muy especial para los viajeros que se acerquen al centro de Burdeos, concretamente ante la plaza de la Bolsa: el Espejo de Agua –Miroir d’eau-.
¿Cómo destacar la belleza de los edificios del siglo XVIII que se agolpan en la orilla del Garona y en la Plaza de la Bolsa de Burdeos? En las ideas sencillas se encuentran la mejores respuestas. En el 2007 se creó una ingeniosa plaza cubierta con un par de dedos de agua que emite vapores cada cierto tiempo.
El resultado es sorprendente gracias al espejo casi perfecto que crea ante los imponentes edificios neoclásicos y al suavizar la distancia con las aguas del Garona que discurren a escasos metros de la plaza.
La idea original era crear un efecto de belleza y resaltar la primera linea de edificios que desprenden el orgullo de una de las ciudades con más historia de Francia y la belleza de su neoclasicismo a lo largo de más de un kilómetro, declarada monumento de la humanidad por la Unesco en el 2007 -sin duda, esas obras faraónicas tuvieron sus merecidos frutos-.
No obstante, los habitantes de Burdeos le han otorgado un sentido muy particular a la obra y disfrutaréis de lo lindo al ver el uso lúdico que le dan al Espejo del Agua.
En los días de verano los padres acuden con sus chavales y se dedican a remojarse y a jugar en el agua. No hay mejor regalo para un viajero que llegar a un sitio y percibir la armonía de la belleza unida con la alegría de sus habitantes.
Asimismo, como buen turista, adonde fueres haz lo que vieres, así que me liberé de las zapatillas, remojé los pies y disfruté del espectáculo de una de las plazas más originales de Europa.
A continuación muestro algunas de las fotografías realizadas en el Espejo del Agua de Burdeos:

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