No es ningún secreto afirmar que el mes de Agosto no es el más indicado para viajar por cualquier país europeo. Encontraremos hoteles con el cartel de completo, los precios se incrementan y los «pintorescos» pueblecitos se convierten en un infierno de coches aparcados a más de 3 kilómetros de distancia de la plaza del pueblo. Y aquellos que, por sus circunstancias laborables, sólo pueden optar por este mes para disfrutar de sus vacaciones podrán darnos muchos más ejemplos de los inconvenientes que eso conlleva.
Habitualmente me guardo el agosto para trabajar. Es una época ideal para disfrutar de Barcelona, de las calles poco congestionadas de tráfico, del baño en la playita por la tarde y del mojito o cervecita que precede al momento de irse a la cama. Este año, no obstante, me embarqué en una ruta de viaje por el sur de Francia en coche de 10 días durante este mes de agosto y pude experimentar en mis propios huesos la odisea que muchos pasan y tratar de disfrutar de las vacaciones sin morir de desesperación en el intento.
Uno de los problemas más habituales que encontré en Francia en agosto fue encontrar alojamiento. En muchos pueblos los hoteles estaban al completo y en los buscadores pocas ofertas encontrábamos. Un par de noches estuvimos a punto de dormir en el coche pero una cadena de hoteles nos salvó en ambas ocasiones. Desconocía su presencia y me alegró encontrármela en la carretera.
La cadena se llama Etap Hotel y pertenecen a la compañía Accor. Pueden encontrarse principalmente en Francia con más de 300 hoteles, Alemania con 80 y en España con una nueva red de 10 hoteles. En su página oficial podréis echarle un vistazo a su mapa virtual y conocer las diferentes localidades donde tienen ubicados sus hoteles.
Se trata de hoteles donde no existe personal y a través de un cajero realizas tu pedido. Los precios que encontramos para habitaciones dobles rondaban los 50 euros por noche. A través de la máquina pagas la habitación y te dan un código de acceso para abrir la puerta de la habitación y el parking. Existen máquinas expendedoras de bebidas y comida y las habitaciones -al menos los dos Etap Hotel donde dormimos: en Toulon y Castelnaudary– eran modernas, limpias, funcionales, con televisión, wifi de pago (una pena) y camas nuevas y cómodas.
Su lado negativo es la poca personalidad de las habitaciones y su ubicación. Los Etap Hotel se encuentran habitualmente a la salida de las autopistas y eso implica que las vistas acostumbren a ser más bien deprimentes.
El valor de estos hoteles se encuentra en su funcionalidad, agilidad para formalizar la reserva las 24 horas del día y su precio económico. Ideal para viajes en coche donde nunca sabes donde te va a llevar el volante en esa misma jornada.
Ya sea temporada alta o baja a partir de ahora cuando viaje por Francia o Alemania lo tendré en cuenta.