Llegamos a Dorgali, cubriendo en poco más de dos horas la isla de Cerdeña de oeste a este desde Oristano.
Dorgali no tiene nada en especial a excepción de ser un lugar estratégico para visitar los misterios que esconde el interior de las montañas del parque nacional del Gennargentu, así como las vecinas calas de agua transparente del golfo de Orosei.
Ese mismo día partimos de excursión para conocer el corazón de la cultura y civilización sarda en Tíscali. Con el coche llegamos hasta San Giovanni donde más adelante (parking del area forestal) parte un camino forestal que se adentra por el profundo y frondoso valle que crea el río de Sa Oche. El recorrido puede realizarse a solas con un buen mapa o contratar los servicios de guía en la misma población de Dorgali.
La erosión del tiempo puede contemplarse en la castigada piedra calcárea que predomina en el paisaje y junto a una profunda selva mediterránea ofrece un bello paisaje que ameniza la excursión.
El camino -marcas rojas y blancas al estilo de GR- va ascendiendo paulatinamente hacia la erosionada cima del Tíscali (515 metros). En una hora desde el parking se llega a la falsa cima ya que miles de años atrás la cúpula de la montaña se desprendió y forma un curioso cráter que ha sido habitado en la historia desde tiempos neolíticos hasta mediados del siglo XX por pastores de la zona.
Justo antes de llegar al antiguo poblado nurágico se halla un billetería donde se piden 5 euros para visitar la zona.
Realmente esta caminata es muy interesante de realizar gracias a su riqueza paisajística y cultural que ofrece.
La sociedad nuraga (nuraghi en italiano) habitó este curioso cráter en la montaña de Tíscali alrededor del 2,000 a.C. Esta sociedad era avanzada y pacífica. Lamentablmente desconocía el arte de escribir y poco se conoce hoy en día de su historia y costumbres. Gracias a sus bonitas esculturas y utensilios realizados en bronce se puede trazar hoy en día una breve explicación de esta civilización. Especialmente lugares como Tíscali, con las bases de antiguas construcciones creadas a partir de la morfología de la piedra original, se puede observar el carácter pastoral y pacífico de este pueblo.
Entrar en el interior de Tíscali tiene algo de mágico. Cuando uno asciende a lo alto de la montaña, en lugar de encontrar la cima, desciende a su interior y encuentra un microclima especial. Las paredes calcáreas protegen el ancho diámetro del lugar y alguna bóveda en la piedra ayuda la entrada de los rayos de sol.
Aunque las construcciones se encuentran en un estado bastante deteriorado uno puede hacer volar la imaginación y construir un poblado fantástico en el interior del lugar.
Alrededor de esta zona de la Barbagia (entre Dorgali y Dorgósolo) existe una buena cantidad de trekkings que pueden realizarse en un mismo día. Especial mención tiene la profunda garganta de Gorropu, por lo visto el cañón más profundo de Europa.
Toda esta zona está presidida por el mazizo de Gennargento, la montaña más alta de Cerdeña, que se eleva a 1829 metros.
La zona está repleta de historia y las nuragas, las grutas y las piedras susurran al viajero que quiera escucharlos.
Justo al otro lado de Dorgali se extiende el mar. Basta con cruzar un túnel para llegar en 15 minutos a calas extraordinarias de la costa este como la de La Luna o Gonome.
No existen albergues u hostales en Dorgali. Lo más económico es dormir en cámpings (casi siempre preparados para el verano) o en casas rurales que suelen costar mínimo unos 30 euros por persona con desayuno.
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