Isla de Chiloé: Cucao

Cuando partimos de la ciudad de Ancud -capital de provincia del norte de Chiloé– nos dirigimos rumbo a Castro tan sólo para tomar un bus hacia Cucao, situada al oeste de la isla y entrada natural a una de las partes del Parque Nacional de Chiloé.

En un principio, al pisar Chiloé, pensábamos ir a pasar un par de días a Castro, capital de la isla y centro neurálgico de la misma. Sin embargo, ésta es una de las mejores cosas de este tipo de viajes: la libertad de cambiar de rumbo cuando lo desees y hacia dónde desees.

A nosotros la inspiración nos vino en forma de dos chicos de Santiago que mi amigo y compañero de viaje Mattia conoció en el tour a la pingüinera cercana a Ancud. Ellos venían de pasar 3 noches en un camping de Cucao y nos recomendaron encarecidamente el lugar. No se equivocaron.

El viaje de Ancud a Cucao nos llevó 2 horas y media y 2 buses diferentes por un total de unos 3.700 pesos (si vais a volver por el mismo camino comprad siempre tickets de ida y vuelta porque suelen hacer descuento). El chico que ayudaba en el microbus nos ofreció alojamiento en el pueblo al llegar y accedimos a ver la casa que nos comentaba.

Fue en casa de Silvia, situada justo antes de cruzar el puente que divide en dos la pequeña localidad, donde nos quedamos por 3 noches por tan sólo 4.000 pesos cada una. Silvia tenía una casa con terreno, muy bien cuidad y camas mullidas y calientes para las frescas noches que pasamos allí. Por los precios que vimos en los escasos hostales de la zona os aconsejo el lugar (podéis contactarnos para la dirección y el número de teléfono porque guardé los detalles). Otra buena opción -y más apasionante en cuanto a la naturaleza- es alojarse con una tienda de campaña en alguno de los diferentes campings que hay en la zona. El más conocido se llama La Abuela y para llegar a él podéis hacerlo atravesando parte del parque caminando o pagar un poco para que os pasen en bote desde el pequeño embarcadero que encontraréis una vez pasado el puente.

Para comer algo tenéis un par de cocinerías antes del puente y algunos restaurantes pasados el mismo. Las cocinerías son más económicas pero tienen muy poca variedad y en cuanto a los restaurantes, os recomiendo el que se encuentra en el Hostal Darwin que, atendido por su dueña de origen alemán, ofrece una amplia carta de variada comida en donde siempre podrás encontrar la omnipresente – en Chiloé- Corvina, un pescado suave de muy buen sabor.

Traeros los caprichos alimenticios que queráis disfrutar porque aquí sólo encontraréis algunos minimarkets que reciben pan de vez en cuando, algo de fruta y otros pocos alimentos básicos.

El principal atractivo del pueblo es su absoluta quietud -apenas habrá 20 casas- y su función de entrada al Parque Nacional del que os hablaré en otro post. Sin duda, la elección de dejar atrás Castro y decantarnos por Cucao fue la acertada. No vimos más que la calle principal de la capital chilota pero no nos inspiró mucha confianza: suciedad, aglomeración y tráfico. Pero como siempre: eres tú quien debe ver las cosas con tus propios ojos. Un saludo desde Argentina.

Puntúa este artículo