Tras disfrutar de los espectaculares cañones de Verdon nuestra ruta por el sur de Francia abandonaba las curvas y se internaba por el precioso valle del Luberon.
Visita a Saignon
Partimos de Gréoux les Bains y nuestra primera parada la hicimos en Saignon. No teníamos previsto visitar este pueblo en el Luberon pero las vistas desde la carretera eran apetitosas y nos encaramamos hasta la meseta donde se levanta el casco antiguo de Saignon. La carretera es estrecha y atraviesa campos de cultivo y algún caserío de grandes proporciones.
El pueblo se levanta sobre una peña que domina el valle y se tienen fenomenales vistas a nuestro alrededor.
Nosotros viajamos en agosto, estoy seguro que en la primavera este es uno de los mejores lugares de la Provenza para ver extensos campos de lavanda así como las montañas del Luberon.
Lo mejor de todo es que Saignon todavía no ha sido conquistado por los turistas así que aprovechad mientras podáis.

Saignon es pequeña y la visita no os durará demasiado tiempo. Existe un parking al entrar en el pueblo justo enfrente de la iglesia que fecha del siglo XII. A través de las callejuelas del pueblo encontraréis puntos geniales para fotografiar la vida pausada de Saignon y elementos característicos de su antigua arquitectura como fuentes, plazas y casas bien conservadas.
Es imprescindible subir a la roca de Saignon donde gozaréis de las vistas que mencionaba anteriormente. Unas escaleras que parecen estar en construcción o abandonadas os llevarán ahí.

Visita a Gordes
El pueblo de Gordes -que en catalán supone una cierta gracia- es mucho más turístico que Saignon y vuestra visita estará acompañada de un buen número de turistas y vuestro coche por muchísimos compañeros de cuatro ruedas apostados en el extenso parking adyacente a este pueblo.

La razón de encontrar a tantos turistas en Gordes es porque se trata del pueblo más famoso del Luberon y no es para menos. Al igual que Saignon, Gordes se levanta sobre un monte aunque su núcleo histórico es mucho más grande ofreciendo una arquitectura mucho más rica por sus calles.
La iglesia domina el centro de la ciudad. El parking queda al norte mientras que el casco antiguo serpentea por las viejas y estrechas callejuelas que bajan por la ladera.
Entre los lugares más importantes de Gordes destaca el Moulin des Bouillons, un molino de aceite que según nos contaron era el más antiguo del mundo.
Comimos en una de las terrazas que se encuentran al lado de la iglesia. El restaurante se llamaba L’Encas du Chateau. Barato y comida sencilla pero de calidad. Aun así, el servicio fue pésimo. Solo comentaré que el camarero «se olvidó» de devolvernos el cambio de 7 euros y tuvimos que insistir para que nos lo diera. Por supuesto, se quedó sin propina.

Alrededor de Gordes podéis disfrutar de otras localidades con encanto como el pueblo des Bories con sus casitas campesinas de curiosa construcción, Fontaine-de-Vaucluse, L’Isle-sur-la-Sorgue y, por supuesto, a pocos kilómetros la joya de la corona: Avignon.
Una de las actividades más interesantes que se pueden hacer por el Luberon es visitar los mercados que se levantan en los pueblos. En ellos encontraréis los productos típicos de la zona. Os muestro una imagen donde podréis ver los días y horarios de los mercados de esta zona del Luberon (las distancias son respecto a Gréoux les Bains):
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