
Al día siguiente partí de Ubud en dirección a Senggigi en la vecina isla de Lombok. En lugar de transporte público, esta vez opté por el servicio turístico que ofrece la compañía Serama.
La oficina de Serama se encuentra al sur de la Monkey Forest Road y el billete a Sengiggi incluyendo el ferry de 4 horas me salió por 150,000 rupias.
Verdaderamente fue mucho más cómodo llevar el billete en la mano ya que de esta manera evitas tener que buscar diferentes medios de transporte cada vez que se termina una etapa: de Ubud a Padangbai, de Padangbai a Lembar y finalmente de Lembar a Sengiggi. Además de esta manera hice nuevos amigos con otros viajeros.
El primer autobús venía de Kuta y apenas llevaba a más de 12 personas cuya mayoría se dirigía a las islas Gili. Desde Ubud nos unimos cuatro más. El trayecto en total duró unas ocho horas y llegamos a Sengiggi sobre las tres de la tarde.
Leyendo la guía uno se imagina Sengiggi como una especie de Agonda en Goa. Un lugar poco explotado con cocoteros y playas poco frecuentadas. Aunque no está realmente explotado como otras zonas de Bali, sí existen muchos más hostales y comercios de lo que cuenta Lonely Planet que se concentran en la carretera principal extendiéndose unos cuantos kilómetros.
Me uní a una pareja inglesa y otra canadiense y encontramos un sencillo hostal de bungalows en la misma playa por 50,000 la habitación. El lugar era más bien sucio e incluso me encontré un condón en el lavabo… no me extrañó entonces que nos pidieran tan poco dinero para alojarnos en ese cuchitril.

La playa de Sengiggi es de arena oscura y el agua está bien caliente. Abundantes cocoteros se perfilan en la playa así como las barcas de los pescadores del pueblo. La playa es frecuentada por los locales como los venidos de la ciudad de Mataram. No vimos turistas en nuestra zona, solamente en el centro del pueblo donde abundan restaurantes con comida local y occidental así como conciertos en directo.
El hostal se encontraba a unos dos kilómetros al sur del centro de Sengiggi. Se llamaba Atithi y está en medias reformas. Para desplazarnos al centro pedíamos un taxi que iban con taximetro y no pasaba de las 15,000 rupias el desplazamiento.
Como éramos cinco el primer día sondeamos precios para alquilar un coche. De esta manera, nos ahorraríamos dinero y podríamos llegar a muchos más sitios de Lombok en un solo día que alquilando motos por separado. Los precios se movían por los 170,000 al día sin regateo y el depósito a devolver en el mismo estado.
Al día siguiente fuimos al centro de Sengiggi y alquilamos un noche. El afortunado fue una especie de jeep destartalado que nos llevamos por 150,000 rupias. Como éramos cinco nos salió por menos de 3 euros cada uno. Dejamos un carné de identidad como depósito y debíamos devolver el tanque de gasolina en el mismo estado en que lo habíamos encontrado, es decir, a cero.
En teoría para alquilar un coche en Indonesia se necesita el permiso internacional de conducir. No obstante, mucha gente lo alquila sin tenerlo. Si os para la policía el asunto se puede zanjar al momento con una multa que puede picar o no a gusto del poli de turno. Si os paran le preguntáis «Can we resolve this problem with a fine?» y a ver que os dicen…
Una vez en el coche nos dirigimos hacia el norte de Lombok. El objetivo del día era llegar a las cascadas de Semaru y volver poco a poco parando en otras cascadas en el camino y visitando las playas de Sira al norte del pueblo de Bangsal desde donde parten los barcos en dirección a las islas Gili.
La carretera al norte de Sengiggi sigue la costa con continuas subidas y bajadas. En más de un recodo tienen fenomenales vistas de las islas Gili así como de alguna cala de Sengiggi.
Las playas que vi en Lombok -desde Sengiggi hasta Semaru- son bonitas pero no espectaculares. Las palmeras llegan hasta la playa que es de color oscuro probablemente por los efectos del volcán Gunung Baru. El agua es limpia pero no llega a los colores turquesa que pueden verse en el sur de Bali o en las islas Gili. No obstante, son preciosas y hacen de Sengiggi un buen lugar para descansar un par de noches.
Llegamos a las cascadas de Senaru donde existe un parking, una pequeña tienda de souvenirs y unos cuantos guías dispuestos a llevarte al interior de la jungla para enseñarte otras cascadas más al interior. Cobran entrada y sale por 5,000 rupias. una vez tienes el ticket te espera un breve paseo de 10 minutos descendiendo unas escalaeras hasta llegar a los pies de una cascada de doble salto de 40 metros de altura. Es preciosa aunque si vais en temporada seca probablemente no merezca la pena.
Nos pegamos un buen baño en la fría agua del río y volvimos al coche. Esta vez nos dirigimos hacia el sur de vuelta a Sengiggi.
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Paramos en un desvío para visitar las otras cascadas. Esta vez se llamaban Ganga y se encuentran a unos 7 kilómetros al interior desde el desvío de Tanjung. Llegamos a un punto en el que no se permite la entrada de coches y bajamos para realizar los dos últimos kilómetros a pie. Atravesamos una aldea y por el recibimiento que tuvimos imaginamos que pocos turistas deben ver al día. Los niños nos seguían y los mayores nos saludaban.
Creo que el camino original ha sido cortado y en su lugar lo han hecho pasar por una casa y unos chavales aprovechan para cobrar entrada. No lo hicimos y seguimos hasta la cascada pasando por una preciosa plantación de arroz.

La cascada no es gran cosa. Una caída medianamente ancha de unos 30 metros de altura. A la vuelta nos hicieron hacer pagar pero no lo hicimos al entender que se habían inventado el camino para que pasáramos por donde ellos querían y seguimos el camino en dirección al coche.
Oscurecía y no nos dio tiempo de visitar la península de Sira y sus playas. Según la Lonely Planet -aunque estos exageran bastante- en Sira se encuentran dos de los mejores hoteles de Lombok y una playa que definen literalmente como «enfermamente preciosa».
A la vuelta en Lombok devolvimos el coche sin problema algo -ni tan siquiera el hombre salio para ir a ver si el coche se encontraba en buen estado- y nos fuimos a cenar.
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La escena nocturna en Sengiggi se concentra básicamente en la carretera con una docena de lugares, algunos con música en directo. El más barato y donde comimos bien fue en Bumbu.
Como la gente nos perseguía para cenar en su sitio por ser pocos los turistas que andábamos por ahí. pudimos obtener un descuento del 10% sobre el precio final. Una buena sopa de marisco y un pescado a la brasa se acoplaron de maravilla en mi estómago por 100,000 rupias con cerveza incluida.