
Cuando uno visita Sudáfrica debe poner cerca de lo más alto de su lista de prioridades el visitar uno de los mejores parques naturales de todo el Sur de África: el Kruger Park. Allí, si tienes un poco de suerte, puedes llegar a ver hipopótamos, elefantes, hienas, leones, leopardos, cebras, impalas (para estos no necesitas ningún tipo de suerte porque lo raro es no verlos unas quinientas veces al día) y muchas especies más de animales terrestres, acuáticos o aéreos.
Debo reconocer que preparo poquísimo los viajes y apenas había oído hablar del Kruger antes de encontrarme en el país. De hecho, no decidí visitarlo hasta unos 10 días antes, pero escribimos este blog para, por un lado, contar nuestras aventurillas y contagiar las ganas de viajar al personal y, por otro, aportar toda la información posible al viajero que va a disfrutar de una región que hemos conocido. Así que espero que os sirvan estos consejos prácticos para disfrutar de la maravilla que es el Kruger Park de la mejor manera posible:
Índice de contenidos
Cómo llegar al Kruger Park
Teniendo en cuenta que la extensión del Kruger Park equivale a la de todo el Estado de Israel es obvio que existen diversas entradas al parque y varios medios para llegar a ellas.
El medio más cómodo y rápido es el avión. Podéis salir de los aeropuertos de Durban, Ciudad del Cabo o Johannesburgo. Los precios más económicos y la mayor frecuencia de vuelos las encontraréis desde este último.

Hay tres aeropuertos cercanos a entradas al Kruger. Phalaborwa y Hoedspruit son los más adecuados para quien quiera visitar la zona centro o norte del parque y el de Nelspruit abastece la zona sur. Desde Johannesburgo puedes volar a los 3 en 1 hora, pero Durban y Ciudad del Cabo sólo vuelan al de Nelspruit (1 hora desde Durban y 2 y media desde Ciudad del Cabo).
Yo opté por la opción más barata: el autobús. Tomé un bus directo desde Johannesburgo a Nelspruit que me costó 230 ZAR (unos 20 Euros al cambio). La distancia es de unos 300 kms y tardé unas 5 horas en recorrerla.
Quizá lo mejor sea alquilar un vehículo en Joburg y hacer el trayecto hasta Nelspruit, pudiendo después usarlo para entrar al parque por tu cuenta.
Puertas de acceso y campamentos

La mayoría de los campamentos se encuentran en el centro y sur del parque, que son las zonas más visitadas por el público.
Yo me quedé en una de las cabañas del Lower Sable Restcamp. Está situado en la zona sur del Kruger, a orillas del río Sable. Contaba con una zona de restaurante y mirador de maderas sobre el río, baños y duchas y una pequeña piscina al aire libre. Apenas pasamos tiempo en él pero las cabañas estaban genial y su localización me pareció perfecta.
El par de horas que descansé allí por la tarde tuve la suerte de ver unos hipopótamos cruzando desde la orilla opuesta del Sable a la nuestra. Además, un impala de tamaño medio se puso a comer a dos metros del porche de mi cabaña.
He encontrado una página muy útil donde podéis consultar todas las opciones que tenéis.
Por vuestra cuenta o con tour contratado
Aquí llega el gran dilema del personal. Y es normal. La diferencia de precios entre una opción y otra es bastante grande.

Yo opté por un tour que contraté en el hostal en el que me alojé en Nelspruit. El precio por una noche y dos días en el Kruger fue de 3105 ZAR (unos 210 euros al cambio actual, pero unos 260 en 2013). Está claro que no es barato pero es uno de los lugares a los que uno no sabe si volverá en su vida.
El precio incluía lo siguiente: transporte de ida y vuelta desde el hostal al Kruger; todas las comidas principales del día y agua; dos tours de avistamiento de animales (mañana y atardecer-noche) el primer día y otro al amanecer el segundo; alojamiento en cabaña doble en el Lower Sable Restcamp; medio día de tour en el Blyde River Canyon, Bourke´s Luck Potholes y Lisbon Falls.
La verdad es que las comidas fueron muy buenas y abundantes y Crazy Dave se encargó de que el buen rollo estuviera siempre presente en nuestro pequeño grupo.
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La otra opción es conducir vuestro propio vehículo por el parque y alojaros en cualquier campamento (donde tenéis la opción de abaratarlo lo máximo posible si aceptan tiendas de campaña).
El mayor inconveniente que veo al tema de ir por libre es que no tienes un guía que se sepa mover por el Kruger. Esto no es un zoo en el que los animales están confinados en jaulas esperando a que pases a verlos sino que muchos de ellos son realmente escurridizos y no se dejan ver con frecuencia. Un buen guía sabrá qué zona patrullar y a qué horas para poder encontrar a los animales más solicitados, que suelen ser los felinos.

Quizá un híbrido sea la mejor solución. Es decir, te llevas tu propio coche y das una vuelta a tu aire por el Kruger pero después contratas algunos de los tours que ofrecen los guías especializados del parque. Puedes elegir entre amanecer, día, atardecer y nocturno. Los precios varían entre los 20 y 40 euros por persona y se realizan en vehículos abiertos de gran tamaño.
Qué llevarte al Kruger Park
Si has contratado un tour ellos se encargarán de todo el tema de comida y alojamiento, pero si vas por tu cuenta te recomendaría comprar la comida fuera del parque porque la encontrarás mucho más barata.
El Sol suele pegar con mucha fuerza en estas latitudes así que gafas de sol, gorra o sombrero y un buen protector solar para la piel se convierten en indispensables. Por la noche refrescará y también aparecen lluvias de manera inesperada. Algo de manga larga y un chubasquero ligero no te vendrán mal.
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Llévata reservas de agua y, si conduces tu propio vehículo, algún repuesto para el coche. ¡Y olvidaos de bajaros del coche y meteros en medio del campo!. Esto no es una excursión por la Sierra de Guadarrama y dudo que duráseis más de una noche en territorio salvaje.
Y, por último, como se te olvide la cámara de fotos es para que te cuelgues del baobab más cercano ipso facto.
Da igual la forma que elijáis y recordad que puede ser una experiencia única en vuestra vida. No podéis perderos el Kruger Park.