Ciudad del Cabo y Parque Kruger, la combinación perfecta en Sudáfrica

Descubre Ciudad del Cabo, una ciudad cosmopolita y moderna, antes de adentrarte en uno de los mejores parques naturales de África

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Igual que uno nunca olvida a su primer amor, la primera gran borrachera con sus amigos o el gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica… Yo tampoco olvidaré jamás el momento en el que bajé la escalerilla del avión en aquella pista del Aeropuerto de Ciudad del Cabo.

Seguro que te suena a exaltación del momento, a recuerdos exagerados que te juegan una mala pasada, pero no… Sé que fue así, porque así lo escribí al final de ese mismo día en mi cuaderno de bitácoras. Si no lo has hecho ya, quizás cuando viajes a África sepas a qué me refiero.

Elefante en el Kruger
Elefante en el Kruger

Noté algo distinto en el aire. Una fuerza primigenia que solo puede encontrarse en el Continente Negro, aquel que vio nacer al hombre y que hoy en día aún intenta ser un reducto de los preciosos animales salvajes que anhelan que el hombre no destruya su hábitat.

Era el comienzo de un viaje que me llevaría a recorrer, durante dos meses, partes de Sudáfrica, Mozambique y Malaui. Un viaje que fui alargando sin saber cuál sería mi ruta ni cuándo volvería a casa. Y es que África, tal y como esperaba, me atrapó. Tras recorrer los otros continentes, fue como ese postre de aspecto delicioso que te dejas para el final y para el que te reservas. Sabes que te va a encantar y no quieres dejar ni una sola miga en el plato. África es otra cosa.

Sudáfrica, el país que ofrece la combinación perfecta

Ciudad del Cabo
Ciudad del Cabo. Créditos fotografía (c) Aventura África

Solo el azar del destino y un email en el momento perfecto hicieron que ese día de finales de febrero estuviera aterrizando en Ciudad del Cabo en lugar de en Addis Abeba. Etiopía tuvo que esperar un par de años más para que pudiera explorarla.

Ciudad del Cabo es una urbe que me sorprendió muy gratamente. También Johannesburgo, a su manera, tiene lo suyo, como el increíble barrio – quasi-ciudad – de Soweto, que vio nacer al gran Nelson Mandela.

Las fantásticas playas entre Port Elizabeth y Durban, las montañas de Drankensberg, los viñedos de la provincia de Western Cape y la vida salvaje del impresionante Parque Kruger, el mejor lugar para ver animales salvajes de todo el Sur de África.

Sudáfrica te ofrece el cóctel perfecto, sea lo que sea que vayas buscando.

Ciudad del Cabo: aire cosmopolita, naturaleza e historia de los derechos humanos

Tuve tan poco tiempo para preparar mi viaje, que no tenía ni idea de qué me encontraría en Ciudad del Cabo. Sin embargo, fue amor a primera vista.

Llegamos por la mañana, tras una noche en la que vi varias películas en el avión y no dormí nada. La gente del grupo con el que viajaba aprovechó la calidad de la cama del hotelazo en el que estábamos alojados para descansar, pero yo estaba lleno de energía y salí a pasear bajo el potente sol sudafricano.

Fue solo el principio de la relación intensa que mantuve, durante cinco días, con Ciudad del Cabo.

Nunca tuve sensación de peligro en Ciudad del Cabo. Al contrario, me pareció una ciudad abierta, cosmopolita, agradable, con una temperatura perfecta y que me insufló una energía como tan solo Estambul lo había logrado antes.

Entre los lugares que ver en Ciudad del Cabo, me quedo, sobre todo, con estos tres:

La Table Mountain

Table Mountain
Vista de la costa desde la cima de la Table Mountain

El icono de Ciudad del Cabo es una visita que no puedes dejar de hacer.

Tomé un taxi desde el centro al lugar donde se coge el teleférico y recorrí la parte alta de esa extraña montaña que parece lista para que se sirvan las mejores viandas de África sobre su lisa cima.

Hay un buen número de senderos que puedes realizar sin necesidad de guía. En su parte alta encontrarás también multitud de miradores. Desde ellos podrás ver las playas, la ciudad, el estadio Green Point (en el que España derrotó a Portugal en octavos de final del 2010), Robben Island (la isla donde estuvo preso Nelson Mandela – y otros muchos activistas – durante más de 30 años) y, en los días claros, hasta las bellas tierras del Parque Nacional del Cabo de Buena Esperanza.

Te recomiendo que la bajada la hagas caminando. Así, recorrí parte de los mejores vecindarios de Ciudad del Cabo y, al ser viernes por la tarde, las terrazas de bares y restaurantes rebosaban de vida. Un día perfecto.

El Museo del Distrito 6

Museo Distrito 6. Ciudad del Cabo
Museo Distrito 6. Ciudad del Cabo

No puedes irte de Ciudad del Cabo sin visitar este museo que explica a la perfección esa aberración que fue el Apartheid.

Ese movimiento no acabaría liquidado, realmente, hasta 1994, cuando las primeras elecciones multirraciales sudafricanas fueron ganadas por el ANC de Nelson Mandela.

El Apartheid clasificaba a los ciudadanos de Sudáfrica en distintas razas y clases, prohibiendo las agrupaciones políticas que no fueran compuestas íntegramente por militantes blancos y revocando la ciudadanía a los negros. Además, separaba a ambas razas en áreas públicas (hospitales, playas, colegios y zonas de ocio).

El museo ofrece una mirada profunda, documentada, completa y desgarradora de un problema que, creo, aún flota algo en el ambiente de la ciudad.

Las playas

La playa urbana de Ciudad del Cabo es realmente espectacular. De arena inmaculada, salvaje y con la oportunidad, para los más atrevidos, de contratar excursiones que te lleven a conocer cara a cara (con una jaula de potentes barrotes de por medio) al gran tiburón blanco.

Más hacia el sur, hay muchas más calas salvajes, ya pertenecientes al parque nacional que engloba el Cabo de Buena Esperanza.

El Parque Nacional Kruger: naturaleza en su estado más salvaje

safari kruger
Safari en Kruger. Créditos fotografía (C) Aventura África

Si alguna vez quisieran hacer una versión real del ‘Rey León’ de Disney, no desentonaría grabarlo en las planicies inmensas del Parque Kruger. Eso sí, tendrían que enseñar a hablar a los animales. Tarea que se me antoja algo complicada.

El Parque Kruger – como se le conoce en el mundo – tiene la misma dimensión que el estado de Israel.

En esta enorme reserva natural, que cuenta con distintas entradas, podrás ver a los reyes de la sabana africana: tigres, leones, hipopótamos, elefantes y búfalos. Pero también impalas (gacelas), cebras, jirafas, hienas, cocodrilos, facóqueros (el mítico ‘Pumba’ del ‘Rey León’) y otros muchos animales, tanto aves como terrestres y anfibios.

Para elegir bien el campamento adecuado, las horas y rutas de los safaris y demás pormenores del Kruger, lo mejor es contratar los servicios de alguna agencia experta en safaris en África.

Hay gente que prefiera ahorrarse algo de dinero y hacerlo por su cuenta, pero la cosa tiene un par de inconvenientes: no ahorras tanto en una experiencia que quizás solo vayas a realizar una vez en tu vida, y si vas conduciendo con tu coche por las carreteras del Kruger, sin guía, lo más normal es que te marches de allí sin ver los animales más especiales del parque, ya que los guías del Kruger son unos cracks y además están permanentemente comunicados entre sí para acudir rápidamente a los lugares en los que está ocurriendo algo (alguna cacería de grandes felinos y cosas similares).

 

Sudáfrica es una joya. Uno de esos países que te dejan marcados para siempre. Fue mi primer destino africano y siempre lo guardaré en mi memoria como tal. Unos días más tarde, tras dejar el Kruger, crucé la frontera para entrar a Mozambique… Otra experiencia de otro mundo.

 

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