Con una excusa fantástica (la feria enogastronómica de la Ardoaraba, celebrada el pasado mes de diciembre) pude regresar a la capital de Álava, Vitoria Gasteiz, tres años después de mi primera visita. En aquel viaje contrarreloj apenas pude disfrutar de todo lo que la ciudad tiene para ofrecer pero esta ocasión la cosa iba a ser diferente y caminé por las calles de la ciudad durante tres días completos, dedicándome a empaparme de su belleza arquitectónica y su rica historia, además de ponerme hasta arriba de pintxos y txakolís. Una cosa no quita la otra.
Vitoria no es una ciudad demasiado grande y eso hace que para ver sus principales monumentos no sea necesario más que pasear tranquilamente por su centro histórico.
Aquí os dejo una lista subjetiva de los atractivos de Vitoria Gasteiz:
Índice de contenidos
Catedral de Santa María
Cuando Vitoria no tenía ese nombre y tan sólo era una pequeña aldea medieval que se erigía en lo alto de una colina, se construyó, en piedra, una minúscula iglesia cristiana. Los creyentes de Gasteiz construyeron más tarde una muralla protectora y, con el tiempo, fue en ese mismo lugar donde se enterrarían los cimientos de la que sería la catedral de Santa María.
El edificio, de estilo gótico, fue finalizado en el siglo XIV y desde entonces es la piedra angular de la ciudad.
Comenzamos la visita por la puerta frente a la que un pensativo Ken Follet admira la obra de unos hombres de fe ciega en tiempos oscuros. La estatua de Ken se puso ahí para certificar que Vitoria y su catedral le sirvieron de inspiración para sus obras literarias.
Pero no fue el escritor británico el único en indagar aquí el arte. Pérez-Reverte, Saramago y Coelho también sucumbieron a los encantos de esta mística catedral que hoy está revestida de andamios.
El ayuntamiento, sin embargo, ha sabido sacar partido a la situación y una visita organizada por el interior del edifico eclesiástico muestra al turista las obras que se están realizando y el porqué de cada una de ellas.
Recorriendo el subsuelo, la planta y las otras alturas de la catedral comprendimos mejor la historia completa de Santa María y su estructura interna.
Al final de la visita subimos a lo alto de la torre (del siglo XVII) y contemplamos los tejados de una Vitoria que saludaba al extraño sol de una mañana de diciembre en la que la niebla se disipaba ante nuestros ojos.
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La muralla medieval
En el siglo XI, las propiedades de los aldeanos de Gasteiz se protegieron mediante la construcción de una muralla de piedra cuyos últimos restos fueron hallados en unas excavaciones comenzadas en el sótano de la catedral de Santa María, en el año 2001.
Las obras definitivas de conservación merecieron el premio Europa Nostra (los Nobel del patrimonio) en el año 2010.
Palacio de Villasuso
Una de las visitas guiadas que más me gustó en esta ocasión fue la del Palacio de Villasuso.
No lo había conocido en mi primera vez y una joven guía puso gran esmero para que el variopinto grupo de 20 personas que la molestábamos un domingo por la mañana nos lleváramos una buena idea de lo que habría sido la vida en palacio en el siglo XVI.
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Fue construido por orden de Martín de Salinas, embajador de Carlos I, en estilo renacentista. Sobre el dintel de la puerta principal, que da a la Plaza del Machete, se puede observar el escudo de armas de la familia y en el interior hay un valioso tapiz flamenco del siglo XVI.
Plaza de la Virgen Blanca
En un puente de diciembre totalmente atípico en el que el sol fue el protagonista inesperado, la plaza de la Virgen Blanca demostró ser el verdadero centro neurálgico de Vitoria.
Familias, parejas y grupos de amigos y amigas pasean arriba y abajo o se toman algo en las terrazas o el interior de los bares, restaurantes y cafeterías que dan a esta gran plaza.
En su centro se alza el monumento conmemorativo de la batalla de Vitoria, librada en junio de 1813 y que supuso la derrota definitiva de las tropas napoleónicas en suelo español. La alianza de españoles, portugueses e ingleses permitió que se devolviera la corona al monarca Fernando VII.
Las casas antiguas de miradores acristalados dan a la plaza y se extienden más allá, en las calles que ramifican desde la plaza, ascendiendo en círculos ovalados hacia la catedral de Santa María.
Calles de los gremios artesanales
Cuchillería, Zapatería, Herrería… Las estrechas calles del casco histórico de la ciudad mantienen la tradición medieval de nombrarse según el gremio de artesanos que las ocupaban.
Hasta el siglo XVIII y XIX, más de la mitad de los locales de esas calles estaban ocupados por gentes dedicadas al oficio de la calle en cuestión. Aún hoy hay algunos que han mantenido la tradición.
Además la calle Cuchillería (más conocida como «Cuchi» entre los más jóvenes) es una de las que concentra mayor número de bares y vida nocturna en Vitoria.
Museo Artium
Inaugurado en el 2002, el museo Artium contiene una de las mejores colecciones de arte contemporáneo y moderno de Euskadi. Hay obras de Joan Miró, Salvador Dalí, Chillida y Pablo Picasso, entre otros.
Además de la exposición permanente hay varias temporales durante todo el año. En esta visita pudimos ver una interesante muestra que rendía homenaje a la música punk y todo lo que ella representa.
La casa del Cordón
Ubicada en la calle Cuchillería, fue construida en estilo gótico en el siglo XV, aunque contiene una torre del XIII. Un rico judío converso fue el mecenas de esta obra de arte en la que destaca la bóveda policromada con la que se cubre la sala noble del torreón, intacta hasta la actualidad.
También merece la pena visitar los humedales de Salburúa, la casa de Ajuria Enea, el palacio de los Marqueses de Alameda, y un largo etcétera de monumentos de todo tipo. Y es que Vitoria, en su pequeño tamaño, guarda un gran tesoro.
Eso sí, entre visita y visita no te olvides parar para recuperar fuerzas con sus magníficos pintxos y txakolís. Los monumentos no se van.