
Tras darle unas cuantas vueltas al mapa del Mundo finalmente este año nos hemos decidido por viajar a Australia. Habitualmente suelo realizar las escapadas de un mes a finales de año cuando los precios son más bajos y los destinos menos frecuentados. No obstante, este año por ciertos motivos nos tocará coger las vacaciones durante el mes de agosto.
Las enormes proporciones de Australia y el poco tiempo del que disponemos -tres semanas- no permiten un recorrido completo del país o alternar alternativas cercanas como Nueva Zelanda -y eso que soy un amante del trekking- o Tasmania.
Como soy el único de los cuatro integrantes de Viajablog que no ha pisado todavía suelo australiano ya he lanzado la pregunta al aire en el grupo y han salido unas cuantas propuestas interesantes.
David, que en estos momentos andará con un taparrabos puesto por alguna playa perdida de Mozambique, estuvo un mes por Australia y me comenta que al disponer solamente de tres semanas evite permanecer demasiado tiempo en las ciudades.
Una posible ruta sería volar directamente a Cairns para empezar el viaje sumergiéndome en la Gran Barrera de Coral. A continuación tomar una avión con destino a Syndey, alquilar una furgoneta como hizo en él en su momento y recorrer la Grean Ocean Road con los majestruosos 12 apóstoles de por medio hasta llegar y dejar la furgoneta en Melbourne.
Una vez ahí la idea sería tomar otro vuelo interno para llegar a Perth donde una nueva furgoneta nos serviría para cubrir el máximo de la costa oeste que podamoos y vuelta a Barcelona desde Perth.
Es una ruta muy interesante pero me da la sensación que tendremos que ir demasiado rápido. Australia es un país enorme y aunque realizando este itinerario perdemos muchos encantos como la mágica montaña de Ayers Rock -Ulurú- me da la sensación que para realizar un viaje bien compensado entre el disfrute y la aventura nos tocará sacrificar alguna parte. ¿Será Cairns, será la Great Ocean Road, será la costa oeste de Perth?
Es posible que podamos con todo aunque lo primero es lo primero y todavía no hemos comprado los vuelos. Acostumbrado a volar en temporada baja donde la afluencia turística y los precios de los vuelos son menores todavía no he tramitado el primer paso que te catapulta al nerviosismo y a comprarte la guía de viaje para relamerte los labios.
Siguiendo las indicaciones de David, la idea inicial sería conseguir un vuelo de ida a Cairns y otro de vuelta desde Perth o al inrevés aunque siempre que encuentre algo a buen precio adaptaremos el itinerario sin mayor problema. Por ahora no he visto nada inferior a los 1.300 euros sin contar los vuelos internos. Duele. Es agosto y ya se sabe lo que ocurre en esas fechas… Seguiremos surfeando en busca de algún chollo aunque no deberíamos esperar demasiado para comprarlos.
Luego, una vez sepamos adónde volamos y de donde partimos, nos tocará echar un ojo a las compañías de bajo coste en Australia para asegurarnos los billetes internos.
Esta es la parte que encuentro más abogiante a la hora de preparar un viaje. Cuando finalizo esta etapa a la que llamo trámites burocráticos -compra de vuelos, reservas indispensables, visado si es necesario- me quito un gran peso de encima, soy consciente de que el viaje finalmente es inamovible y me pongo en la etapa de preparación del viaje más entretenida: investigar sobre el destino, leerme alguna novela de viajes para entrar en calor, leer blogs que trazan recorridos y relatan experiencias sobre el país y charlar con otros compañeros que hayan estado en el destino.
Todavía estoy en primera fase. Si tienes alguna idea de algún vuelo económico para llegar a Australia sería genial que lo compartieras a través de los comentarios de este post.