Un mes recorriendo Australia

Una cascada en las espectaculares Blue Mountains

La primera vez que pisé Australia, allá por la Nochevieja del año 2003, sólo pasé unos días en Sydney y no llegué a tener una idea sobre el país.

Cuando planeábamos la ruta para el viaje en este 2011 yo no tenía muy claro el hecho de visitar este país-quasi-continente. Cultura anglosajona -tan parecida a la que ya conocía de Dublín-, ciudades desarrolladas, facilidades en general a la hora de viajar y precios bastante caros. No eran las cosas que buscaba en este viaje.

Sin embargo, al terminar nuestra estancia allí me alegré de que Tatiana me convenciera para ir.

Australia es un país de vastedades salvajes y deshabitadas que lo convierten en un sitio enigmático, duro -en ocasiones- y retador, natural y que ofrece una diversidad de opciones que pueden cubrir los gustos de casi todos los viajeros.

Si lo que quieres es sol, playa y buceo tienes kilómetros de costa para aburrirte. Hay que tener un poco de cuidado porque no puedes bañarte en cualquier lado y todo éso, pero hay zonas preciosas de aguas de distintos colores a lo largo de casi toda la geografía costera australiana. La gente que busca esto prefiere la zona de Cairns y la costa Este, incluyendo Sydney.

Una playa en la Great Ocean Road

La Costa Este es la más conocida para quien busque farra, surf, mujeres y hombres de buen ver -los australianos y australianas aman el deporte- y lugares turísticos más desarrollados.

Nosotros decidimos saltárnosla y volamos de Cairns a Sydney para después alquilar una furgoneta con la que viajaríamos hasta Melbourne vía las Blue Mountains y cubriríamos también las inolvidables millas de la Great Ocean Road.

Los espectaculares 12 Apóstoles de la Great Ocean Road al atardecer

De Melbourne volamos a Perth y comenzamos nuestra aventura de la Costa Oeste.

Es otro Mundo y a veces piensas que debería ser considerado un país distinto a la zona Este. La gente tiene el mismo acento y parecen iguales -aunque no lo son- pero el Oeste pertenece claramente a la naturaleza y los animales.

Gasolineras cada cientos de kilómetros de carreteras vacías, amenazadas con desaparecer cuando al rojo de la arena y el verde de los matorrales les dé por ahí. Emus y canguros cruzando a sus anchas. Una costa salvaje que aguanta los embistes de un océano furioso, donde tiburones, mantas gigantes y delfines campan a sus anchas y libres de turismo masivo.

Las formas rocosas de The Pinnacles con el océano al fondo

En el Oeste visitamos las extrañas formas rocosas de The Pinnacles y alimentamos a los delfines de Monkey Mia, pero entre uno y otro vivimos en armonía con la naturaleza y condujimos, desayunamos, comimos y dormimos en un estado de libertad pura, lejos de la civilización y las obras del hombre.

Iberia Express

Sin duda, me quedo con el Oeste.

No fuimos a la famosa y turística Uluru -Ayers Rock- en parte por el coste en tiempo y dinero para llegar a allí, en parte porque no veíamos tanto el punto y la importancia que la gente le daba.

Entraba en nuestros planes ir a Tasmania pero al vernos enfrentados a tener que escoger entre Costa Oeste y la isla, el frío y viento que azota a Tasmania en el invierno austral nos hizo decantarnos por el Oeste. Hicimos bien y encontramos temperaturas muy agradables además de lugares espectaculares.

Los famosos canguros australianos en Bingie Point, East Australia

Es un país inmenso y no pudimos recorrerlo entero en el tiempo que tuvimos pero no me quejo en absoluto.

La mejor forma de conocer Australia es por carretera como ya os expliqué en el artículo dedicado al alquiler de coches en Australia. Volad sólo cuando no tengáis otra alternativa por tiempo o coste -a veces sale más barato volar que conducir- porque la parte espectacular del país está a ras de suelo.

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Otra de las cosas que podéis esforzaros por conocer y enriquecerá vuestra estancia es la cultura aborígen. El Imperio Británico se esforzó bastante por hacerla desaparecer pero aún quedan vestigios latentes en las zonas menos habitadas.

Ojalá algún día pueda volver para conocer las partes que no pudimos abarcar, pero por ahora tendrá que esperar. ¡Hay mucho Mundo ahí fuera para explorar antes de regresar!.

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