Visita a la costa sur de Córcega y Sartène

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Llegamos en ferry a Bonifacio bajo un cielo gris que impedía disfrutar de los acantilados que perfilan esta bonita ciudad portuaria. Decidimos postponer la visita a Bonifacio y volvimos a subir al coche para recorrer la costa sur de Córcega en dirección al oeste.

Las carreteras de Córcega son un sueño para los amantes de las curvas. Especialmente en la costa oeste las carreteras son estrechas y discurren por imposibles acantilados en un retorcido itinerario franqueado por la abundante vegetación mediterránea.

Durante nuestra primera etapa por Córcega fuimos repasando las distintas playas que se encuentran por la costa sur de la isla. Las nubes habían dejado paso a un cielo destapado, aun así la temperatura a finales de abril no sobrepasaba los 20 grados y lo aprovechamos para hacer kilómetros estacionando brevemente en cada una de las playas que encontramos por el camino. La primera en llegar fue la extensa playa de la Tonnara, la siguió la dulce playa de Roccapina donde nos echamos una buena siesta bajo el sol. Desde ahí cambiamos la dirección y fuimos hacia el interior de la isla para visitar la bonita ciudad de Sartène.

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Llegando a Sartène

Sartène fue mi primera sorpresa en Córcega y posiblemente la localidad más bonita que he visto en el interior de la isla. Se encuentra en el cerrado valle de Rizzanese con vistas a los altos picos que la circundan. El pueblo se levanta a media ladera por lo que las vistas desde la plaza principal del pueblo son preciosas. Las callejuelas son estrechas y empedradas llevándonos a varios níveles de altura dentro de la ciudad.

En la plaza Porta la gente se relaja en sus terrazas tomando su Ricard con agua. Ya que me tocaba conducir, me incliné por evitar el pastis y en ese mismo lugar probé por primera vez un refresco muy típico francés: la menthe à l’eau. En la misma plaza Porta encontraréis el ayuntamiento y la iglesia de Santa María con un bello campanario.

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La plaza Porta en Sartène

El palacio que hoy en día alberga el ayuntamiento es a su vez la puerta al barrio de Santa Anna. Debéis atravesar el portal y al otro lado os encontraréis una serie de calles laberínticas que van sesgando el casco antiguo bellamente decorado con flores y antiguas casas de piedra.

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