Ferrol, la ciudad que abrazó el mar y el modernismo

Teatro Jofre, Ferrol, Coruña
Teatro Jofre, Ferrol, Coruña

Tres son los motivos por los que recomiendo un viaje a Ferrol: es una ciudad pequeña que se recorre fácilmente dando un paseo (disfrutando de trazados racionales con edificios modernistas), tiene el mar a sus pies (los astilleros, el arsenal y el puerto pesquero son visitas inexcusables pero además muy cerca hay playas preciosas como Doniños) y la gastronomía, que en toda Galicia es todo un arte, aquí se disfruta ya desde la humilde tapa que se ofrece gratis con la consumición.

Ferrol perdió el apellido (era “del Caudillo” desde 1938) en 1982 y se le cayó el artículo (“El” Ferrol) en 1984, pero esos cambios motivados por los vaivenes políticos no han afectado al carácter de la ciudad. El mar sí que lo ha hecho y la marcó desde el principio por una peculiaridad: el trazado de la Ría de Ferrol ofrece una salida al mar con una protección, para barcos de pesca y militares, inigualada en esta latitud. La ría de Ferrol empieza estrecha, en la desembocadura del Río Xuvia, se hace más ancha y luego vuelve a estrecharse, lo que la hace difícil de atacar además de protegerla del viento y los temporales.

Puerto de Curuxeiras, Ferrol, Galicia
Puerto de Curuxeiras, Ferrol, Galicia

Tal era su importancia estratégica que Ferrol fue nombrada Capital del Departamento Marítimo del Norte, cuando se decidió que España tuviera una Marina de Guerra permanente organizada en tres zonas (las otras dos, Mediterráneo y Sur). A la entrada de la ría, en La Graña, Felipe V establece en 1726 el Real Arsenal y el Astillero, pero pronto se quedan pequeños y en 1749 Fernando VI ordena la creación de un gran astillero en Esteiro, en la villa de Ferrol (al otro extremo del núcleo urbano estaría lo que es hoy el Ferrol Vello).

De la noche a la mañana lo que era un pequeño pueblo de pescadores comenzó a recibir a miles de trabajadores y militares que comenzaron a habitar barracones y construcciones semitemporales en el Esteiro y entre este y el medieval Ferrol Vello. El desafío evidente era conciliar el aumento de población y el giro industrial con el crecimiento ordenado de la pequeña villa.

La ordenación urbana en España tiene un nombre de referencia, el distrito de El Ensanche (L’Eixample) en Barcelona desde 1860, pero pocos saben que en Ferrol y 80 años antes, ya se aplicaron los mismos principios. Las ideas y el espíritu de la Ilustración se volcaron en el diseño de un barrio nuevo, el de La Magdalena, que ocuparía todo un lateral de los terrenos del Arsenal Militar.

Plaza de Amboage, Ferrol, Coruña
Plaza de Amboage, Ferrol, Coruña

Con escuadra y cartabón, pero también con sentido, sobre el mapa y dentro de una forma rectangular se trazaron seis calles paralelas, cortadas en ángulo recto por nueve calles más cortas y paralelas. En lugar de una plaza central, de difícil acceso para quien viviera en los extremos, se ubicó cerca de cada uno de ellos una plaza, la de Amboage y la Plaza de Armas.

Que ayer en esas cuadrículas se llenaran de comercios (como Ultramarinos “El Rápido”) y casas de altos funcionarios, militares y burgueses, que las mantuvieron bien conservadas, permiten que hoy, cuando paseamos por “la tableta de chocolate” (el sobrenombre que se ganó el barrio por su forma), queden aún recuerdos de aquella época. Recorrer la Ruta del Modernismo, que los agrupa virtualmente desde la Calle Sol (al Norte) a la Calle Igrexa (Iglesia, al Sur y paralela al Astillero y Arsenal), nos permite apreciar el esplendor de fachadas e inmuebles centenarios muchos y bicentenarios algunos.

Plano del Barrio A Magdalena en las papeleras de Ferrol, Coruña
Plano del Barrio A Magdalena en las papeleras de Ferrol, Coruña

Rodolfo Ucha (1882-1981) fue el arquitecto municipal responsable de varios de los edificios más destacados de la Ruta del Modernismo. Si tuviera que destacar alguno, me quedaría con los miradores y balcones de la tercera Casa Pereira (Calle Dolores, 64) y sus influencias de Gaudí, y, la fachada del Teatro Jofre. Este último, cuya idea original data de 1862 pero no levantó el telón por primera vez hasta 30 años después, ha vivido una historia plagada de cambios y remodelaciones ligadas a sucesivas crisis económicas (incluyendo la de Argentina de 1891 que afectó al emigrante ferrolano Joaquín Jofre, el principal apoyo financiero de la obra).

Los problemas financieros explican también que el solar original se quedara grande para una obra reducida en tamaño y se construyera un edificio anexo al Teatro, originalmente cedido como agradecimiento a Joaquín Jofre para fines particulares. Así que hoy uno se encuentra contemplando, desde las escaleras del edificio de Correos, justo enfrente, un edificio mestizo, con dos entradas, dos fachadas, y dos funciones muy distintas: el proverbial grano en la cara del teatro es hoy una sala de juegos.

Después de ver el extraño contraste de estilos, para sacudirnos la sensación podemos reconciliarnos con Ferrol acudiendo a la entrada de la Ría, a la parroquia de Brión. Allí se encuentra uno de sus edificios más emblemáticos, el Castillo de San Felipe.

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Castillo de San Felipe, Ferrol, Coruña
Castillo de San Felipe, Ferrol, Coruña

Aunque hoy no están instalados, los cañones tras los muros cubiertos de musgo de la fortaleza han impedido con éxito ataques a Ferrol desde el siglo XVI. Formando parte de un triunvirato de fortalezas, junto con el Castillo de La Palma y el de San Martín (hoy sólo unas piedras), en la otra orilla, han gobernado estas aguas contra ataques navales, rechazados una y otra vez.

La situación de estas fortalezas, en un punto especialmente estrecho (200m) de la Ría de Ferrol, presentaba la ventaja añadida de una peculiar forma de disuadir al invasor: desde el Castillo de San Felipe al de San Martín se podía tender una gruesa cadena para bloquear el acceso de los barcos.

Ninguna flota enemiga llegó jamás (ni siquiera el 25 de Agosto de 1800, cuando más de 100 barcos y 15.000 británicos atacaron Ferrol) a sobrepasar sus defensas. Ni el Arsenal ni los Astilleros han sido conquistados.

Ambos son hoy dos visitas recomendables en Ferrol para entender mejor el desarrollo de la ciudad. El Arsenal sigue siendo una zona militar y los Astilleros, además de por otro tipo de espionaje (el industrial), tiene también restringido el acceso (identificación previa y recorrido con escolta) y no están permitidas las fotografías.

Escalera Sala de Armas, Arsenal, Ferrol, Coruña
Escalera Sala de Armas, Arsenal, Ferrol, Coruña

El Arsenal es, como cualquier base militar de buen tamaño, una pequeña ciudad en sí misma por lo que cuenta con una capilla, un supermercado, una sucursal bancaria y una guardería. Tres zonas destacan en la visita: la Sala de Armas (un edificio impresionante del siglo XVIII y destinado al almacenaje temporal de los cañones de los barcos), la batería de artillería (con piezas de los siglos XVIII y XIX apuntando a la salida de la ría) y los diques.

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Aunque se quedarán pequeños si los comparamos con los de los modernos astilleros, los diques del arsenal fueron toda una revolución en su época. El de la Campana, por ejemplo, cuenta con más de 100 metros de longitud pero ni en este ni en ningún otro se construyeron barcos: aquí se hacían mantenimientos y limpieza de los cascos de los buques.

Si la visita al Arsenal se hace a pie, para recorrer los Astilleros es necesario subirse a un pequeño trenecito que parte de la Plaza de Galicia, donde está el Teatro Jofre, a los pies del edificio de Correos.

Navantia, que fue antes IZAR y antes Bazán, es la empresa pública española propietaria de los Astilleros de Ferrol. Parte de la visita a los mismos es histórica (a una nave-museo donde se exhiben maquetas y fotografías de buques y del proceso de construcción naval) y otra parte es un recorrido por los mismos.

Dique en Navantia, Ferrol, Coruña
Dique en Navantia, Ferrol, Coruña

Si los 100m de longitud del dique de la Campana nos parecieron impresionantes, nos podemos quedar sin palabras cuando nos situamos a proa de un buque gasero que ocupa casi los 300 metros de un dique en Navantia. La construcción naval militar, desde portaaeronaves y fragatas para nuestra Armada a buques de guerra para las de otros países, sigue siendo hoy la principal fuente de trabajo para estas centenarias instalaciones.

Centenario es varias veces Ferrol y en él podemos encontrar aún el encanto de la villa de pescadores, en el Puerto de Curuxeiras, de una ciudad que se abrió a la innovación, en la Ruta Modernista, y de cómo se puede integrar una industria pesada, la naval, en una ciudad que no pierde su carácter afable.

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Si te gustan las ciudades por las que se puede pasear, y admito de antemano que el callejear es una de mis debilidades, te gustará Ferrol. Si te gustan las ciudades que tienen el mar a tiro de piedra, y admito que para para mí con eso ganan puntos, también te gustará Ferrol. Lo difícil, en realidad, es hacer una escapada a Ferrol y no volver pensando que merece la pena descubrir Ferrol.


Datos prácticos para una visita a Ferrol

Esta es la Ruta del Modernismo de Ferrol completa y sobre Google Maps.

La empresa autorizada por el Ayuntamiento para las visitas al Arsenal y los Astilleros es FERTUR.

Esta es la página web oficial de Turismo de Ferrol y también tiene página en Facebook como Ferrolterra.

Agradecemos a FERTUR , y Turgalicia la ayuda prestada durante este viaje.

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